Cuba queda a oscuras otra vez mientras crece la presión petrolera de EEUU

Foto: Vatican News

La red eléctrica cubana volvió a colapsar y dejó sin electricidad a millones de personas, en una crisis que ya afecta servicios básicos. El corte expuso la fragilidad de un sistema marcado por centrales envejecidas, baja generación y falta de combustible importado.

El apagón ocurrió este lunes 6 de julio de 2026 a las 12:17, hora local, tras una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) publicó: “Ocurre una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. Se investigan las causas. Se continuará informando al respecto”.

Antes del colapso, los cortes superaban las 35 horas consecutivas diarias en La Habana. En algunas regiones del interior, los reportes indicaban hasta tres días seguidos sin servicio eléctrico. La isla, con 9,6 millones de habitantes, había previsto que 71% del territorio quedara sin corriente durante el horario pico.

Recuperación gradual y servicios esenciales

El Ministerio de Energía y Minas informó que activó protocolos de recuperación mediante microsistemas regionales. Estos esquemas entregan energía a pequeñas áreas y priorizan hospitales, infraestructura crítica y servicios vitales. El ministro Vicente de la O Levy dijo que equipos técnicos trabajaban para restablecer el servicio.

La UNE reportó avances en Energás Boca de Jaruco y Varadero, además de maniobras para incorporar Mariel 5 y Habana 2. Lázaro Guerra, director del sector eléctrico del ministerio, afirmó que la escasez de combustible “sin duda complica el proceso de restablecimiento”. Ninguna autoridad informó un plazo para normalizar el suministro en todo el territorio.

Presiones petroleras y fallas internas

Gran parte del suministro eléctrico en Cuba depende de siete centrales térmicas antiguas y generadores con diésel importado. Varias plantas superan cuatro décadas de operación y registran averías frecuentes o paradas por mantenimiento. La central Antonio Guiteras, la principal del país, estaba paralizada tras acumular más de 15 fallas sucesivas desde enero.

El déficit también reflejó una brecha amplia entre oferta y demanda antes del apagón nacional. La generación proyectada era de 935 megavatios, frente a una demanda máxima superior a 3.100 megavatios. Once de las 16 unidades termoeléctricas no estaban operativas por averías o trabajos de mantenimiento.

Las restricciones de Estados Unidos añadieron presión sobre el abastecimiento petrolero, según reportes oficiales y diplomáticos disponibles. Washington presionó a proveedores de Cuba para detener envíos de petróleo y amenazó con sanciones a otros países. El último arribo externo identificado fue un buque ruso sancionado que ingresó a Matanzas el 31 de marzo.

El Gobierno estadounidense sostiene que sus medidas buscan cambios económicos y políticos, incluida mayor apertura a inversión extranjera. Miguel Díaz-Canel criticó en X el bloqueo de importaciones de combustible y acusó a Washington de intentar provocar “una explosión social por asfixia“. Cuba requiere alrededor de 100.000 barriles diarios para operar su infraestructura básica, pero su producción local ronda los 40.000.

 

Con información de NotiPress

Por: Staff Eduardo News

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